PRECARIZACIÓN > O TODOS O NINGUNO + NI UN PASO ATRÁS

PRECARIZACIÓN > O TODOS O NINGUNO + NI UN PASO ATRÁS
Noticias Puerto Bilbao

Éder Martínez

O todos o Ninguno, decían.

Dos largos meses sin trabajar son ya los que llevan nuestros compañeros de Bilbao. Se dice pronto, sí, pero cuando se trata de 60 días de inestabilidad, incertidumbre, nerviosismo, impotencia, lucha, estrés, etc.., resulta mucho tiempo de auténtico sufrimiento. Por no mencionar, por un lado, el silencio fortuito ocasionado por las limitaciones de movimiento a causa de la Covid (caray, que mentes más brillantes: un gran momento para tensar la cuerda en un contexto en el que no se les permitía salir del municipio a los estibadores para ejercer su derecho a huelga). Y adelantando por la izquierda, la restricción del acceso al recinto portuario (mientras acceden empleados contratados mediante una segunda empresa de trabajo temporal contando con unas condiciones muy inferiores que ni si quiera velan por el cumplimiento de las medidas mínimas de seguridad necesarias). Vamos, que se las pasan por el forro con tal de ganar tiempo, y generar dinero, por supuesto, que todos los caminos conducen a Roma, y cuantos más atajos, mejor. ¡Toma ya! Inmovilizados y silenciados, así no se revela esta casta canalla de trabajadores. Y todo ello, al mismo tiempo que han dejado de ingresar ni un mísero euro, como si esto del simple hecho de vivir fuese gratis. ¿Me puede explicar, alguien, cómo hay cabida a que nuestros compañeros se encuentren sufriendo durante tanto tiempo ya no solo sin que los demás movamos un maldito dedo, si no que, por si fuera poco, sin que nuestros representantes ni si quiera nos informen sobre la pésima situación que están viviendo? Gracias. Que si me doy cuenta es porque pongo mi propio empeño e interés en leer a los cuatro gatos que nos informan desde las redes sociales. No sé vosotros, pero yo, a esto, le llamo de todo menos unión. Cada cual con su denotación del concepto unidad. (Viva la subjetividad). Pero hablemos de la realidad objetiva, a ver si en este asunto estamos de acuerdo. ¡Qué difícil! Cuando al menos uno no quiere.

-Las empresas están llamando a trabajar a los estibadores eventuales mediante un contrato que queda totalmente excluido del régimen del mar: con un sueldo menor, basado en horas en lugar de mediante jornal.

-La plantilla de eventuales recibe mensajes para realizar trabajos en las condiciones anteriormente descritas, no estando citados a trabajar en caso contrario.

-Las empresas estibadoras del puerto de Bilbao están contratando, de manera totalmente unilateral, a personal no cualificado mediante una empresa de trabajo temporal alternativa (Adecco) para cubrir las necesidades de las tareas complementarias haciendo caso omiso al convenio en vigor en materia de ultractividad.

-Campaña de desprestigio contra los trabajadores a manos de parte del gobierno, Autoridad Portuaria, y empresas estibadoras.

-Servicios mínimos abusivos.

-Vigilancia policial desmesurada y nada imparcial, velando por los intereses de las empresas.

-Exclusión de las Complementarias y el Transporte Horizontal.

-ERTE a la plantilla fija y supresión de las pagas extras.

-Reducción del 25% del salario del peón especialista.

Y a partir de aquí, ¡negociemos!

Ignoro qué pensarán los demás compañeros al respecto, más que nada porque, de hecho, configura una cuestión que ni si quiera es objeto de conversación en “nuestras” ribas. Pero cuando a mis oídos llegan las noticias, o, bueno, debería decir a mi vista, de que los compis de Bilbao se ven obligados a tener que aceptar ofertas de contrato muy inferiores a las que están fijadas en el convenio porque se ven incapaces de seguir haciendo frente al empuje empresarial, o que no tienen otra salida que la de buscar trabajos alternativos para poder dar de comer a sus hij@s, se me parte el alma en mil pedazos, no sé a vosotros. Soy incapaz de quedarme de brazos cruzados en casa tranquilamente, mirando disimuladamente hacia otro lado, así, como si conmigo esto del puerto de Bilbao no fuera la cosa. Ahora es allí, pero ayer se cargaron unos cuantos puertos pequeños, y mañana seremos los demás, los grandes. ¡Ja! ¿Qué creéis, que no nos van a meter el palo por donde respira el mismísimo señor Siempresucio?

Al final, es la misma historia de siempre: ir arrebatando poco a poco condiciones y derechos del trabajador hasta conseguir el poder necesario para acabar precarizando el sector. Y así ha ido sucediendo en todo el país (gracias gobierno). Mientras que, durante ese recorrido en el que el agua del océano de miserias nos iba inundando y sumergiendo, pensábamos que tampoco se estaba tan mal al tiempo que nos metían la puntita “que todavía hay Champions, coño”. Y que si no me gusta el fútbol, pues a hurgar en la vida de los demás. La intríngulis, aquí, es mantener entretenido al personal para no caer en la cuenta de toda la mierda que se les está echando por encima y que acabaría por ahogarles, tal y como ha acabado sucediendo. No vaya ser que nos dé por reivindicarnos poniendo a cada uno en su lugar. Pero bueno, oye, ahora que nos la han metido entera y sin vaselina: tampoco se estaba tan mal, ¿verdad?.

¡Cuánta filosofía de clase obrera hemos perdido entre algodones! Sí, sí, eso tan blanquito y suavecito que nunca engaña y que no merecemos. Incapaces de cambiar las cosas por haber tenido a nuestro alcance todo lo que hemos deseado. ¿Ahora qué? Nos sueltan en la sabana, y nos conformamos con ser la última mierda, mientras sobrevivamos… Pues eso es lo que somos, corderitos liderados por unos pocos leones que se comen el mundo, cacho a cacho, gramo a gramo.

Ah, y todo esto bajo el maravilloso, liberador, y “moderno” concepto de liberalización. Siempre tan arraigado y vinculado al pueblo y la clase trabajadora, que hasta nos lo comemos con huevo y patatas. Este ente empresarial es tan inteligente que cuenta con una capacidad tremenda para acabar dándole la vuelta a la tortilla de una manera pasmosa. La liberalización, si viene por parte del mundo empresarial, acaba significando justamente lo contrario (otro claro ejemplo para bendecir la subjetividad): PRECARIZACIÓN LABORAL. He aquí un ejemplo: Si una empresa de telefonía presta un servicio de, por decir algo común, internet + línea fija, es la propia empresa quien acaba determinando las condiciones y los precios a su propio servicio. Sin embargo, el empleado que ofrece un servicio a una empresa, y que tiene, por naturaleza, la condición de poder negociar los precios de su propio servicio, forma parte de un monopolio que hay que liberalizar, vaya. ¿Sabéis cuántas empresas estibadoras han intentado realizar actividades en nuestros puertos? Ahí es donde se encuentra el verdadero monopolio que debería ser liberalizado.

Ni un Paso Atrás, decían.

En los últimos 15 años no hemos sido capaces de dar un solo paso hacia adelante. Y es evidente que, en la misma situación no nos encontramos, así que, si hemos cambiado de posición, imaginaos entonces en qué dirección.

Si la verdadera intención se encamina hacia la idea de no realizar un paso atrás, poco estamos haciendo para evitarlo sin prestar nuestro apoyo a los compañeros de Bilbao. ¿Dónde queda el compromiso? A mí no se me embelesa bajo el concepto de disciplina con el fin de que me quede más tieso que la estatua de la libertad. Que el puño en alto no consiste en sujetar una falsa antorcha, y es igualmente disciplinado, si se hace marcando unas pausas y procedimientos correctos. Hemos perdido más derechos y condiciones sin si quiera luchar por ello, que intentando mantenerlo. De hecho, salvo el popular decretazo, poca preocupación he visto al respecto. Y porque ello suponía el adiós eterno para todos. ¿El resultado? Que cada uno tire como pueda. El fin de la unidad y el principio de la precarización sectorial. Un gran paso atrás, objetivamente, y sin objeción alguna.

Atención, que lanzo una gran pregunta en favor de los compañeros del puerto de Bilbao. ¿A qué estamos esperando para actuar en consecuencia a la gravedad de la realidad del puerto de Bilbao? Desde aquí hago un llamamiento a NUESTROS REPRESENTANTES de los diferentes puertos españoles para que se comience a dar la importancia que esta miserable y desgraciada situación merece. Y se haga visible, por fin, un interés sólido y comprometido para con los compañeros que están sufriendo las consecuencias de la destrucción de nuestro sector.

No sé qué intereses habrá para explicar, argumentar, y defender el espíritu pasivo de los últimos años. Pero poco o nada queda ya para que las empresas rebasen la línea que les otorga el poder de destruir el sector. En los puertos con menor carga de actividad y número de estibadores, ya ha ocurrido. Ahora está sucediendo en Santurtzi, lo que puede significar la puerta entre los puertos menores y los de mayor envergadura del territorio nacional. No me parece ninguna locura afirmar que los puertos grandes se apoyarán entre sí mientras puedan, y que del resto hace tiempo que tiraron la toalla.