«Cuando los estibadores conseguimos que no nos precarizaran, no podíamos olvidar la gente que tanto nos había ayudado»

«Cuando los estibadores conseguimos que no nos precarizaran, no podíamos olvidar la gente que tanto nos había ayudado»
Noticias Puerto de Barcelona

Catalunya Plural

La Organización de Estibadores del Puerto de Barcelona, ​​el sindicato de la estiba de Barcelona, ​​es la única organización que ha logrado tumbar un decreto ley en España. Ahora afronta la crisis de la pandemia con un convenio hasta 2027 donde renuncia a aumentos salariales a cambio de mantener el empleo. Entrevistamos a Albert Gil, miembro de la OEPB

Albert Gil es miembro de la Organización de Estibadores del Puerto de Barcelona (OEPB) y de la Coordinadora Estatal de los trabajadores del mar, aunque a él le gusta presentarse sólo como miembro del comité de empresa de los estibadores de Barcelona. Recibe el Diari del Treball en la sede del sindicato en Barcelona, ​​un edificio de varias plantas de la Barceloneta que acoge los estibadores desde hace 120 años y que desde el fin del franquismo es la sede del sindicato que también da cobijo a varias entidades cívicas y solidarias del barrio.

¿Cuál es el retrato que haría de la estiba en Barcelona desde el punto de vista laboral?

En Barcelona somos 997 estibadores, casi todos afiliados al OEPB y a la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar en la zona de Barcelona.

Así, en el mundo de la estiba vosotros representáis los trabajadores que operan en el puerto barcelonés, es algo un tanto insólito, ¿no?

No hay ni un estibador que esté afiliado a ningún otro sindicato y sólo hay, de manera rotativa, 3 o 4 trabajadores que, por motivos personales, no están afiliados, pero que participan en todo lo que se debate y se decide.

Recordemos que en 2017 estuvisteis inmersos en un fuerte conflicto laboral, no sólo en Barcelona, ​​sino en todos los puertos de España, ¿cuál era el motivo?

Si, fue el año, en 2017 a raíz de una sentencia de la Unión Europea que cuestionaba elemento clave del modelo laboral de los estibadores. Derivado de esa sentencia el gobierno español hizo un decreto-ley que sobrepasaba en muchos puntos esenciales la resolución judicial europea.

Explique cuál era el sentido de este decreto ley del gobierno del PP

En nuestra opinión lo que buscaba la norma era transformar un trabajo digno y profesional en un trabajo como el que por desgracia tiene la mayoría de la gente hoy: precario y sin casi derechos.

Un estibador del port treballa amb una gran grua foto: OEPB

¿En qué aspectos precariza el decreto ley la profesión de los estibadores?

Para ser directos, algo que pretendía conseguir el decreto ley era despedir a todos los trabajadores de la estiba, y por eso se preveía una indemnización económica que pagaría la administración con dinero público. Después querían volver a contratar toda la gente mediante Empresas de Trabajo Temporal (ETT).

Recuerdo que entonces gobernaba el PP y habíamos alcanzado un acuerdo con la patronal ANESCO y el propio Partido Popular. El pacto implicaba buscar juntos un mecanismo que permitiera trasladar a la legislación española la sentencia europea sin dañar excesivamente los derechos de los trabajadores. Pero llegó Iñigo de la Serna, como ministro de Fomento. Presentó su borrador de decreto ley y dijo que no se podía modificar. El documento en la práctica suponía el fin del trabajo de estiba tal como lo conocemos y también la muerte de la profesión de estibador.

¿Qué dijeron los estibadores tras leer el decreto ley?

Intentamos que el gobierno central reconociera el trabajo que se había hecho para conseguir un entendimiento. Les recordamos que previamente teníamos un acuerdo con la patronal y con el PP. Un acuerdo que además estaba bien visto por la CE.

¿Entiendo que a partir de no querer cambiar el real decreto comenzó toda la batalla?

Efectivamente, los estibadores nos opusimos con todas nuestras fuerzas al decreto ley, y al final fue el primer decreto ley tumbado en democracia en España.

En primer lugar nos movimos para que ellos, el gobierno, no tuvieran suficientes votos parlamentarios para sacar adelante el decreto. En ese momento no todo el mundo estaba bastante definido sobre este asunto. Había un pacto parlamentario entre el PP y Ciudadanos y una oposición dura que encabezaba el PSOE en el ámbito estatal. Teníamos claro que con los votos de PP y Ciudadanos y algún otro pequeño partido podían salir y aprobar una normativa que habría matado la estiba.

¿Y qué hicieron?. ¿Parece difícil articular una oposición desde los puertos, simplemente?

Hicimos una tarea de explicación al PP de lo que significaba el decreto para los trabajadores de nuestros puertos. El esfuerzo se extendió a todos los partidos. Yo recuerdo que me reuní con Albert Rivera que, por cierto es de aquí, de la Barceloneta. Le dije que no entendía como Ciudadanos podía apoyar el real decreto que deshacía lo que se había creado durante tantos años. No discutíamos que había una sentencia a cumplir, pero teníamos claro que el decreto del gobierno central excedía al respecto. Pensábamos que se podía cumplir la sentencia sin cargarse la profesión.

Recuerdo también haberme reunido con Joan Tardà, de ERC en Madrid, y también con Ferran Bel y Carles Campuzano de Junts per Catalunya y con César Ramos del PSOE, todo para intentar tirar atrás la operación.

Entre los partidos que estaban en la oposición tuvieron un peso importante en el apoyo a la estiba los partidos catalanes. Parecía fácil que PSOE, ERC, Podemos, Compromís y Junts per Catalunya votaran en contra del Real Decreto, pero la abstención de Ciudadanos, con Albert Rivera, los descolocó.

¿Al final funcionó la connexión Barceloneta?

Bueno, se puede decir así, o que funcionó la proximidad y que Rivera entendió el modelo de la estiba. Consideró que había otros caminos para cumplir la sentencia sin romper todo lo que había. También seguro hubo otras cosas, como que con Rivera estuvimos hablando mucho tiempo en Madrid, ambos en catalán.

¿Sois consciente de que está explicando los aspectos internos de la negociación, hasta ahora desconocidos?

Fue algo muy complicado. Desde el gobierno español nos tendieron una trampa que casi nos tumba. Coincidiendo con el día en que debía votar el real decreto se hizo una jornada en Nueva York, era una jornada dedicada a las mujeres y se invitó varias parlamentarias aquí. Acudieron diputadas del PSOE y de ERC y Compromís y de Junts per Catalunya. Pero las del PP no fueron y esto hacía que no hubiera suficientes votos para rechazar el Real Decreto. Y recuerdo que estuvimos llamando desesperados a Teresa Jordà, de ERC, para pedir que volvieran antes de tiempo. Y lo hicieron. Éramos conscientes de que sin las diputadas de izquierdas, hicieran lo que hicieran Ciudadanos, perdíamos. Hicieron un gran esfuerzo y finalmente llegaron a tiempo, y hay que decir que finalmente Ciudadanos se abstuvieron. Cuando vimos aparecer las diputadas en el Congreso, llorábamos. Al día siguiente nos explicaron las aventuras que tuvieron que pasar para llegar a tiempo a Madrid. Los estibadores siempre les estaremos agradecidos.

¿Nos puede hablar de cuál es el modelo de estiba que ha defendido con uñas y dientes?

El modelo de la estiba es abierto, pero debe entenderse que trabajar de estibador o estibadora requiere un alto nivel de formación. No es la imagen de personas que descargaban los sacos en la espalda. Ahora los estibadores operan con grúas de miles de toneladas y deben hacer maniobras con precisión milimétrica. Para ello tiene que haber además de formación, una gran labor de prevención. Piense que con lo que ha llovido, hasta finales de octubre sólo hemos tenido unas cinco bajas por Covid. La prevención, de acuerdo con las empresas, la gestionamos mancomunadamente desde el sindicato.

¿Y la contratación como funciona? A veces se dice que es un mundo cerrado

En Barcelona hay unas 30 empresas aproximadamente. Los estibadores para poder trabajar deben tener un certificado de profesionalidad que supone haber pasado formación teórica y práctica y una actualización constante.

Todos los estibadores con el certificado de profesionalidad estamos en un pool de trabajadores. Las empresas pueden ir a buscar trabajadores para tareas del día a día o hacer contrataciones en grupo cuando hay un incremento súbito de demanda de descarga. Si esto ocurre hay una bolsa de trabajo que, por así decirlo, funciona como una ETT, pero autogestionada por los mismos estibadores.

Hablaba usted de profesionalidad y decía que el real decreto del gobierno del PP la cuestionaba, ¿en qué sentido?

Como he dicho, el decreto suponía despedir todos los estibadores y luego cada empresa podía coger el trabajador que quisiera contratando a una ETT convencional. Imagínese, poner un trabajador, que el día antes hacía trabajos de reponedor en un supermercado, a llevar una grúa que mueve toneladas y toneladas de productos frágiles. Y esto supone también poner bajo la responsabilidad de este operario que hoy puede estar en el puerto y mañana haciendo cualquier otra tarea, o no trabajar durante semanas, las vidas de muchas personas. El Real Decreto era inaplicable y se tumbó por lógica.

Ha dicho que lo que más destaca del trabajo de estibador es la formación. ¿Cómo funciona, por ejemplo en el puerto de Barcelona?

Hay un acuerdo con la patronal para hacer la formación, que debe estar a la última tecnológicamente. Los monitores son los propios veteranos, que transmiten sus conocimientos a los más jóvenes. Siempre hemos querido hacer una formación que prime la polivalencia. Poco personal puede así dar mucho servicio. Dicho en otras palabras con menos personas se puede mover mucha más mercancía.

Antes cualquier composición de trabajo necesitaba 40 personas. Piense que antes todo se movía en sacos en los hombros de la gente. Ahora los estibadores mueven maquinaria muy sofisticada y los equipos de trabajo suelen ser de una decena de personas y en la terminal semi automática que pronto vendrá, los equipos se reducirán aún más.

¿Cómo se vivió en su sector el inicio de la pandemia?

Al principio sufrimos la desinformación y la falta de transparencia. Al inicio nos consideraron trabajadores esenciales. Teníamos que trabajar, lloviera, nevara o pasara lo que pasara, es natural. Pero, al mismo tiempo no nos dotaron con equipos de protección sanitaria ni, como he dicho, con criterios claros.

¿Insiste con esto de la información?

Sí, nuestro trabajo usualmente requiere mucho contacto. Nos encontramos, preparamos juntos la maniobra a realizar, etcétera. La pandemia cambió nuestra forma de trabajar. Lo tuvimos que cerrar todo, desde el bar a los lugares donde nos cambiábamos. El trabajo que se comunicaba en unas hojas escritos que se ponían en los lugares de reunión se personalizó y cada operario recibía un mensaje por Telegram. Allí, cada persona sabía la hora, el lugar donde tenía que trabajar y la máquina que tenía que llevar. Se fijaron protocolos que evitaran el contacto, por ejemplo la limpieza exhaustiva de la maquinaria. Todo ello sin suficiente material de protección.

Con esto de la falta de material de protección, ¿qué hicisteis?

Faltaba material para los Equipos de Protección Individual (EPI). Sabíamos que antes tenían derecho los sanitarios u otras profesiones también esenciales. Hicimos dos cosas. Siempre había un estibador con un pariente que podía conseguir, por ejemplo mascarillas, u otro cuya familia fabricaba hidrogel. Y en un principio se consiguió así. Después hablamos con la delegada del gobierno central, Tere Cunillera, y finalmente llegaron equipos. Finalmente conseguimos tanto material que lo compartimos con el resto de la comunidad portuaria.

De 2017 a esta parte, los estibadores ha protagonizado acciones solidarias con el resto del país, ¿cuáles fueron los motivos?

En 2017 para nosotros fue un año malo, pero hubo una parte buena: fuimos capaces de explicar a la gente la problemática que teníamos. La gente nos vio no como un colectivo cerrado el puerto sino que entendieron nuestra lucha y el resultado fue que conseguimos un apoyo brutal. Recibíamos mensajes de apoyo de profesores, sanitarios, de taxistas, de transportistas, etcétera.

¿Cuál cree que fue el motivo de este apoyo?

En ese momento de recortes masivos de derechos sindicales, para los trabajadores, que saliera un colectivo como los estibadores que luchaba por sus derechos, no por dinero, nos convirtió en una punta de lanza. Supongo que fuimos un rayo de luz para muchas otras luchas sindicales.

Y cuando nuestra lucha consiguió el objetivo de evitar que nos precarizan pensamos que no nos podíamos olvidar de la gente que nos ayudó tanto en ese momento y que en contrapartida teníamos que hacer algo con los que habían estado con nosotros .

¿Y qué hicieron?

Primero fue recaudar dinero en plena pandemia. Nosotros siempre hemos sido solidarios, por ejemplo con nuestros más de 1.300 jubilados, a los que aportamos prestaciones, les hacemos lotes de navidad y damos ayudas a las viudas…

Para el conjunto de la sociedad pensamos en hacer una aportación. La fórmula fue recaudar dinero a un tanto alzado equivalente a los productos relacionados con la pandemia que cargábamos o descargábamos. Dijimos que esto no lo queríamos cobrar, pero las empresas nos lo pagaban. Y decidimos que todo el dinero procedentes de ello lo destinaríamos a luchar contra la Covid.

¿Cómo articulasteis las aportaciones?

Decidimos hacer las aportaciones en función del tonelaje y hablamos con el Procicat. Aproximadamente vimos que el dinero recaudado serían entre 70.000 y 80.0000 euros mensuales. El dinero lo dimos a la mesa de emergencia del Procicat porque sabíamos que ellos lo administrarían según las necesidades. Ahora bien, también nos preocupamos porque algunos fondos fueran a la gente mayor, a hogares que necesitaban más la ayuda con más urgencia, o para comprar productos de protección. No queríamos que nadie se quedara sin este material por no poder pagárselo.

Nosotros sabíamos que con 80.000 euros al mes no se soluciona el problema de fondo, pero teníamos claro que era un gesto, era una punta de lanza que facilitaría que otra gente hiciera lo mismo que nosotros.

¿Y cómo fue?

Hicimos las aportaciones los dos primeros meses de la pandemia, cuando todo el país estaba confinado, y cuando vimos que había recursos públicos para comprar material decidimos hacer la tercera aportación al programa Yo me corono, porque creemos que en la lucha por la salud es muy importante que se hagan aportaciones para la investigación.

Se podría decir que ha sido la cara solidaria poco conocida de las organizaciones sindicales, dando una imagen diferente a la que algunos sectores tienen de las organizaciones obreras.

Es que Coordinadora y OEPB no son sindicatos al uso. A mí me han preguntado qué es ser sindicalista. Y yo contesto que no sé lo que es ser sindicalista. Yo intento luchar con nuestros compañeros por las condiciones laborales. Y si nos llega un problema miro en que puedo ayudar. En conflictos colectivos, si puedo ayudar les doy mi punto de vista por si es válido. Hablamos entre trabajadores para defendernos si nos atacan y para trabajar mejor. Siempre hemos sido solidarios. Forma parte de nuestro ADN.

Volvemos a la estiba. Después de tumbar al Real Decreto, ¿cómo ha quedado la cuestión?

Se hizo una ley nueva que, como ocurre después de un conflicto, no es la que nosotros quisiéramos. Nos limita en varios puntos, pero no recoge el espíritu de la normativa anterior. Después había que hacer un nuevo acuerdo marco que estuviera dentro de los parámetros de la ley, porque al final nosotros necesitamos regular las condiciones de trabajo de los trabajadores.

Desde 2017 intentamos que nos convaliden el acuerdo marco y hasta ahora en las consultas que hemos hecho con el servicio de Competencia nos han echado atrás varios puntos. Hemos hecho consultas a los Ministerios de Fomento y de Trabajo y ahora esperamos haber llegado al final de este largo camino. Hemos alcanzado acuerdos con las empresas y también tenemos un pacto con el Gobierno central. Esperamos que en los próximos días nos informen que se ha pasado el filtro de Competencia.

¿Y en el día a día como van las relaciones con la patronal?

Pues, acabamos de firmar un convenio colectivo interesante. Con la que está cayendo hemos firmado un convenio colectivo con vigencia hasta 2027 con el objetivo de dar estabilidad al sector. En el pacto nosotros hemos aportado una renuncia a aumentos salariales. Lo hacemos porque creemos que hay que dar estabilidad al puerto, y dar estabilidad al puerto es dar estabilidad al país.

Un buen acuerdo a la estiba atraerá más mercancías y más tráfico y todo el mundo se beneficiará. Esto afecta a toda la cadena logística y a todos los sectores, por ejemplo el automóvil.

¿Me decís que habéis pensado en el conjunto del país al hacer su renuncia?

Se ha producido una fuerte caída del tráfico portuario. Por ejemplo, los cruceros han pasado de los 100 a cero. Barcelona es el cuarto puerto del mundo en tráfico de pasajeros. Y otros puntos como el tráfico con las islas también ha bajado mucho. En nuestro caso nos temíamos un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Por lo tanto, nuestra propuesta fue hacer un acuerdo de contención de costes, lo que evitaría que se fuera a la Administración a pedir dinero, cuando otros colectivos necesitan los fondos más que nosotros.

También queríamos hacer un acuerdo entre las partes que demuestre que el modelo, nuestro modelo es bueno. Cuando la coyuntura económica va bien el modelo es bueno y cuando va mal también lo es porque es capaz de autorregularse.

Las empresas también estuvieron de acuerdo en hacer el pacto, pero exigían unos recortes que nosotros discutimos. Nuestra alternativa fue hacer una aportación equivalente a la paga de navidad a cambio de que el acuerdo llegara el 2027 y implicara la renuncia a hacer ERE. El pacto ya lo ha aprobado la patronal y nuestro colectivo lo ha votado por unanimidad.

¿El pacto que explica podrá ser adoptada por otros sectores?

Cada uno tiene autonomía para hacer lo que toca, pero creemos que la línea estratégica de lo que hemos hablado puede ser seguida por otros colectivos.

Vamos a su vertiente ciudadano. En las movilizaciones posteriores a los hechos del 1 de Octubre de 2017 se vieron los estibadores en primera línea de las protestas contra la represión.

Hay que ser cuidadoso. Yo digo a la gente que cuando hay una reivindicación en la calle sobre la estiba lleven con orgullo el chaleco de trabajo. Pero puede pasar que alguien de fuera del colectivo se infiltre y haga cosas que nos desprestigien, aunque nos conocemos todos.

Nosotros somos un sindicato de trabajadores que no es neutro, pero intentamos que no se nos vincule a ninguna ideología ni partido político. ¿Nosotros defendemos los derechos laborales!

Cuando hicimos una manifestación porque se vulneraban los derechos de los ciudadanos hubo quien dijo que éramos independentistas. Nosotros decimos que de la misma manera que defendemos los derechos laborales, defendemos la democracia y el derecho a votar. Y esto lo decimos aunque sabemos que somos un millar de estibadores y que una parte de nosotros tiene sus orígenes en el sur. Entre nosotros hay gente que piensa de todos modos, somos un reflejo de la sociedad.

Por lo tanto, yo digo que quien se quiera movilizar por sus ideas, que lo haga, pero que se quite el chaleco y se manifieste como ciudadano. Por eso cuando terminó la manifestación contra la represión subí a un contenedor – ahora puede que no lo hiciera – y dije: Ahora volvemos a casa y quien quiera quedarse y manifestarse por que quiere, que se quite la chaqueta y siga como ciudadano. Y así se hizo